La exitosa carrera de Julián Bernhardt como profesor y entrenador de voleibol de nuestro colegio

creado por José Ríos Mercado |

Julián Bernhardt, conocido por todos como ‘El Pollo’, desarrolló durante 20 años una brillante trayectoria como profesor de voleibol en el Colegio Alemán de Barranquilla; su formación y experiencia como entrenador posicionó a nuestra institución como una de las mejores del Atlántico en esta disciplina, lo que le permitió cosechar muchos títulos a nivel local, regional y nacional. Con ocasión de su jubilación hoy le rendimos un merecido tributo a través de esta entrevista.

¿Quién es Julián Bernhardt?

Nací en Barranquilla el 12 de agosto de 1954 y soy el segundo de tres hermanos, en su orden: Rosario, mi persona y María del Carmen (ya fallecida). En el hogar formado por Julián Bernhardt y María Mejía (ya fallecidos) siempre nos inculcaron valores importantes para desarrollarnos y ser ejemplos en nuestra sociedad.

Desde muy pequeño, cuando era estudiante del Colegio Biffi La Salle de Barranquilla, tomé la decisión de ser deportista de tiempo completo. De esa época viene mi apodo ‘El Pollo’ y fue el Hermano Genaro Torres quien me lo colocó porque yo era muy “peleonero”; él decía que parecía un “pollo de pelea”. Como voleibolista representé a esta institución, al departamento del Atlántico y al país en diferentes torneos.

Después de terminar mi bachillerato inicié estudios de Arquitectura, los cuales no concluí para dedicarme de lleno al voleibol; a los 21 años viajé a Ciudad de México para formarme en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM) como entrenador y jugador de este deporte. Soy licenciado en Educación Física de la Universidad del Atlántico y entrenador internacional (Nivel 2) de la Federación Colombiana de Voleibol. He sido entrenador departamental en 58 ocasiones e hice parte del equipo técnico de la Selección Colombia 10 veces.

Mi pasatiempo es escuchar música cubana y antillana, y baladas. También me gustan los animales, tengo en mi casa varias mascotas: un perro, un gato, un loro y varios pájaros.

¿Cómo se dio su vinculación al Colegio Alemán de Barranquilla?

Mi padre era deportista como yo y siempre fue el más interesado en que yo trabajara para el Colegio Alemán por ser mi abuelo de origen alemán; hasta su fallecimiento en 1978 constantemente me lo recordaba pensando en nuestros antepasados alemanes. En el año 2000 el deseo de mi papá se hizo realidad al momento de ser contratado por la institución.

La Directora del Club Deportivo del colegio, Nidia Rodríguez, me contactó para que trabajara en el desarrollo del voleibol, que en ese momento estaba muy estancado. El proyecto era posicionar al colegio como uno de los mejores en esta disciplina a nivel Barranquilla y de los colegios alemanes de Colombia y Suramérica.

Fue un objetivo que se logró luego de una ardua labor y donde el trabajo, la dedicación y el sentido de pertenencia, jugaron un papel fundamental.

¿Cómo fue su crecimiento personal y profesional en la institución?

La cultura del Colegio Alemán de Barranquilla contribuyó con mi crecimiento. Yo venía de trabajar con el Hebreo y cuando llego a esta institución todo era diferente; luego de entrenar varios años a la Selección Colombia de Voleibol y donde el objetivo era netamente deportivo, esta oportunidad profesional era distinta porque el objetivo académico también era importante.

Fue duro al principio porque perdimos muchas veces y yo no estaba acostumbrado a la derrota, sin embargo esto me fortaleció mentalmente. El reto fue muy bonito porque arrancamos un proceso desde cero con una construcción con sus bases y tiempo después lo convertimos en un modelo exitoso en Barranquilla. Hoy nuestro colegio no sólo es conocido por sus logros académicos sino también por el voleibol.

¿Cuáles fueron las iniciativas o los proyectos institucionales más significativos en los que participó?

Ser los mejores del Atlántico, llegar a la fase nacional de los Juegos ‘Supérate’, además de otros torneos nacionales, donde nuestros estudiantes se han destacado entre los mejores 50 jugadores de voleibol; ganar varios campeonatos en diferentes categorías de los Juegos de la Amistad -justas en las que participan los colegios alemanes de Colombia- y salir triunfadores en tres ocasiones de los Juegos Humboldt, son mis mayores satisfacciones como profesor y entrenador de voleibol.

¿Qué enseñanzas le deja su etapa como docente del colegio?

Al ser el voleibol un deporte de conjunto, implica que haya mucha unión entre sus integrantes, como si fuera una ‘familia’, además de la dedicación y la disciplina que hay que tener. Estos aspectos siempre se han mantenido en nuestro colegio y los seguimos cultivando.

Sin embargo, quiero destacar que la organización y la planificación son factores indispensables para el logro de buenos resultados.

¿Cuáles son las anécdotas que más recuerda como profesor?

Hay una que tengo grabada en mi mente y ocurrió en un torneo en Cali en el año 2000, mi primer año de labores. Nuestro colegio competía en tres categorías en varios deportes (atletismo, basquetbol, natación y voleibol) y una de nuestras deportistas, quien sólo iba a competir en atletismo, no ganó una sola medalla.

El día de la premiación se me acercó la Directora del Club Deportivo del colegio, Nidia Rodríguez, y me dijo que estaba muy triste por lo que le pasaba a la estudiante. Me preguntó qué podíamos hacer para levantarle el ánimo y le manifesté que yo me hacía cargo de la situación.

Me acerqué al organizador del evento, un profesor conocido, y fui muy sincero. Recuerdo que le dije: “O me das una medalla de tercer puesto o yo me la cojo”. Él me pregunta qué estaba pasando y es cuando le comento el caso.

Al darse cuenta que la deportista estaba llorando el profesor me la consiguió y le agradecí por el detalle. Me acerqué a la alumna y le manifesté que ella era merecedora de la medalla al haber sido parte del equipo de voleibol como suplente pese a no haber jugado. Para ella fue una alegría tremenda y nosotros estábamos tranquilos porque habíamos logrado cambiar su estado de ánimo. Para mí es una anécdota inolvidable.

¿Cómo vislumbra el futuro de la educación en este período de aislamiento?

Pienso que el eje fundamental del momento actual que afronta la educación son los estudiantes. En la medida que ellos se concienticen y que los padres ayuden, podremos como colegio sacar adelante este proceso.

Si hablamos de la Educación Física, la cuarentena impone un gran reto, especialmente a aquellas disciplinas que se trabajan con balón o pelota, por los espacios reducidos de los hogares. Cuando llegue la alternancia considero que la institución debe darle prioridad a esta asignatura teniendo en cuenta lo prolongado del confinamiento, especialmente para los niños y los jóvenes.

En este momento la práctica del deporte por parte de los alumnos es fundamental para que puedan salir de la inactividad en la que han estado.

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