El Atelier, un laboratorio para que los niños construyan su aprendizaje


Atelier es una palabra de origen francés, de la cual se deriva el concepto de “taller”, ese espacio de producción de cualquier oficio artístico donde la creatividad y la práctica son protagonistas. El atelier del Colegio Alemán de Barranquilla reinventa a diario esta idea con las hipótesis, la imaginación y la infinita curiosidad de los niños.

Entrar al atelier del Colegio Alemán es un ejercicio que estimula las ganas de explorar. Se trata de un salón amplio, con un gran círculo en la mitad y un sinnúmero de objetos y materiales organizados intencionalmente para captar la atención de los niños y producir experiencias de aprendizaje.

Los niños marcan la pauta

“Una experiencia de aprendizaje es un diseño que incluye espacios, materiales, tiempos y actividades en las que los niños van marcando la pauta de lo que les interesa”, explica Virginia Quintero, atelierista del Colegio Alemán.

En este diseño se tienen en cuenta la edad, el número de estudiantes, el ambiente y el contexto y se entabla un diálogo significativo entre alumnos y maestros con el fin de detectar los intereses de los primeros y planear las actividades y los recursos que permitan desarrollar los temas.

La propuesta educativa Reggio Emilia se da a partir de estas experiencias, asegura Quintero. En este sentido, el rol del maestro es aportar su creatividad para construir propuestas que les permitan a los niños despejar sus hipótesis, investigar, explorar y, en definitiva, aprender desde diferentes los lenguajes.

Los 4 rincones

Para incentivar el proceso de aprendizaje desde esos distintos lenguajes, el atelier está divido en cuatro secciones que tienen una “disposición estética e intencionada que le comunica al niño que puede participar y cómo debe hacerlo”, subraya Quintero.

En el Espacio de Construcción hay una mesa, un espejo, bloques de muchos tamaños y objetos cotidianos al alcance de los niños. La idea es que ellos se hagan preguntas e interactúen con los materiales y que, a partir de dicha interacción, desarrollen praxias (habilidades motoras adquiridas) fundamentales para su desarrollo integral. En este rincón también ejercitan el lenguaje gráfico, la capacidad de composición, el trabajo en equipo y la creatividad.

El Espacio de Luz y Sombra es mágico y crucial en esta era de medios audiovisuales. “En esta estación los niños encuentran materiales que, en relación con la luz o la sombra, tienen efectos diversos”, asegura Quintero, mientras muestra la filmina de un animal.

“Estas filminas, sin la luz, son simples fichas negras; cuando las iluminamos, los niños descubren las imágenes y construyen sus conocimientos a través del juego”, añade la docente. Por esto, en esta parte del atelier los estudiantes exploran fenómenos, comparten hipótesis e intereses, clasifican objetos y comparten con sus compañeros los recursos siempre ubicados con una intención pedagógica.

El Espacio Natural busca ser un contacto con el medio ambiente. Con elementos propios de la naturaleza, los niños se conectan con su parte científica y tienen la oportunidad de medir, mezclar, sentir texturas y acercarse al proceso de la vida.

El Espacio de Plástica va más allá de las crayolas. Es una estación cuidadosamente organizada para que los niños se conecten con los colores y las formas y produzcan sus propias obras de arte, que siempre son exhibidas en una galería permanente. “No necesito láminas para enseñar conceptos como “grande”, “mediano” o “pequeño” cuando tengo los pinceles organizados por tamaño; los conceptos están en la cotidianidad y es más fácil aprenderlos a través de la práctica y el juego y no de memoria y con la repetición, como ocurre en los esquemas de educación tradicionales”, argumenta Quintero.

Gracias a la división intencionada, la ubicación provocadora de los materiales y los objetivos claros de cada uno de estos rincones, el atelier del Colegio Alemán de Barranquilla es un lugar único e innovador, un laboratorio que cambia constantemente y que se reinventa a diario de acuerdo a las preguntas e ideas que traen los pequeños. “El atelier es un espacio para que el niño le muestre al colegio quién es y cómo aprende”, concluye Quintero.

Nuestra atelierista

Virginia Quintero es licenciada en educación musical y tiene una maestría en educación; además, es experta en el diseño de experiencias de aprendizaje mediadas por recursos musicales.

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