Nuestra exalumna Clara Romero cerró exitosamente su ciclo laboral en la Embajada de Alemania en Colombia

Erstellt von José Ríos Mercado |

Luego de trabajar 20 años en la Sección de Visas de la Embajada de Alemania en Colombia, nuestra exalumna de la Promoción 1972, Clara Romero, se desvinculó de la representación diplomática. Con ocasión de su jubilación hoy le rendimos un merecido tributo a través de esta entrevista.

¿Quién es Clara Romero?

Mi nombre completo es Clara Graciela Romero Buitrago y soy hija de Manuel Guillermo Romero Baquero (médico veterinario) y de Carmen Elena Buitrago de Romero (escritora y poetisa mística). Soy la cuarta de nueve hermanos, todos bachilleres del Colegio Alemán de Barranquilla, y Licenciada en Filología e Idiomas de la Universidad del Atlántico, con formación en la Enseñanza del Idioma Alemán del Goethe-Institut de Múnich.

Por muchos años ocupé el cargo de Secretaria Administrativa y Asistente de la Sección Cultural del Goethe-Institut de Bogotá, donde también me desempeñé como profesora auxiliar de alemán. Fui profesora auxiliar de alemán en la Universidad del Atlántico, el Colegio Alemán de Barranquilla y otras instituciones educativas de enseñanza media. En diferentes colegios ejercí como profesora de español e inglés.

¿Qué recuerdos tienes de tu etapa como estudiante, especialmente con los directivos y profesores de alemán de la época?

En el Colegio Alemán tuve bastante acercamiento con algunos profesores de alemán; era común que me vieran junto a mi hermana Marta y a nuestra compañera Antonia Baena conversar frecuentemente con los docentes Hannelore Neldert y Arno Harbauer. Ellos pusieron todo su empeño en que mejoráramos nuestro alemán al ver nuestro interés en el idioma.

Las tres tuvimos la oportunidad de visitarlos después en Alemania y ambos amablemente nos mostraron su región. El profesor Harbauer nos introdujo en la literatura y dramaturgia alemanas, y gracias a él pudimos desarrollar nuestras aptitudes actorales en la dramaturgia cuando actuamos en la obra de Bertolt Brecht ‘Der kaukasische Kreidekreis’, que fue dirigida por él y en la que fuimos protagonistas.

Con la docente Neldert tengo una anécdota muy hermosa: yo ya estaba en la universidad y de repente me llega una carta de ella en la que me invita a Bremen (Alemania), donde ella vivía. Fue mi primer viaje a ese país y tuve reencuentros interesantes con otros exprofesores del colegio: Arno Harbauer, Dieter Hamel, Hans-Dieter Jackisch, Wiltrud Göppert, Wedemeyer, Burghild Albrecht y Elsbeth Bernhard, esposa de Peter Bernhard quien era mi docente de alemán en la universidad y de quien fui su asistente como profesora de alemán.

Me reencontré con el exrector del colegio Joseph Beck, su esposa Irmgard Beck, quien fue mi profesora de alemán y de inglés, y sus tres hijos que nacieron en Barranquilla: Regina, Ivo y Hans Markus. También visité a Paul Heer, antiguo rector de la institución y a Gretel Klein.

Estar por primera vez en Alemania fue muy impactante para mí; fue constatar todo lo que nos decían los profesores sobre su país, con la realidad misma. Recuerdo mucho mi encuentro con la estatua de los Músicos de Bremen, el cuento de los Hermanos Grimm.

Tuve la oportunidad de asistir a los cursos de alemán que ofrecía la Universidad de Bremen, que en esos momentos era bastante nueva y obtuve mi certificado de alemán, lo que me permitía ingresar a cualquier universidad en Alemania. Recorriendo este país de Norte a Sur, me llevó a conocer los diferentes dialectos que existen, algunos difíciles de entender, puesto que en el colegio se aprendía y hablaba el “Hochdeutsch”.

¿Cómo se dio su vinculación a la Embajada de Alemania en Colombia?

A finales del 2000 y comienzos del 2001, se estaba implementando el visado Schengen, obligatorio para los ciudadanos de varios países que quisieran ingresar a Europa y Colombia se encontraba dentro de esos países. La Embajada necesitaba personal y fui referenciada por algunos funcionarios de la representación diplomática que me conocían por mi trabajo en el Goethe-Institut.

Un día recibí con sorpresa la llamada del Canciller de turno invitándome a una entrevista a la cual accedí. Posteriormente, fui aceptada para el cargo que ofrecían y así entré a formar parte desde el 2001 del grupo pionero del Departamento de Visas, de la Embajada de la República Federal de Alemania en Colombia, con sede en Bogotá.

¿Cómo fue su crecimiento personal y profesional en la representación diplomática?

La formación básica adquirida en el Colegio Alemán y mi educación universitaria me brindaron las competencias necesarias para mi desempeño profesional. El buen desarrollo de las labores encomendadas, exigía evaluar objetivamente con principios y valores, los cuales cultivé durante ambas etapas como estudiante; esto acrecentó en mí la sensibilidad por luchar fuertemente para obtener un mejor estatus académico.

Muchos “cerebros” se pierden por la falta de oportunidades o por no tener los recursos necesarios; para fortuna de algunos, existen programas de formación posgradual con financiamiento total o parcial que ofrece el Gobierno alemán, a los cuales se puede acceder directamente a través de instituciones alemanas como el DAAD o mediante la modalidad de convenios entre el Gobierno alemán y el colombiano, representado este último por entidades como Colfuturo, Icetex y Colciencias; de igual forma hay muchas universidades con las cuales existen convenios académicos.

Siempre me preocupé por facilitar la información necesaria para que muchos estudiantes conocieran esas posibilidades y buscaran el camino indicado para acceder a éstas. Pude perfeccionar el idioma y ampliar mi conocimiento sobre la cultura alemana, con la que siempre tuve contacto desde cuando ingresé al Colegio Alemán de Barranquilla; lo anterior me permitió adquirir seriedad, compromiso y responsabilidad.

Debo resaltar que mis padres nos inculcaron estos valores; mi padre laboró en varias firmas alemanas y esto lo llevó a matricularnos en el Colegio Alemán.

¿Cuáles considera usted que fueron sus principales logros en la embajada?

-      Habilidad en el asesoramiento en las diferentes clases de visas:

  • Visado Schengen (cuando existía).
  • Estudios a nivel técnico (pregrado y posgrado, cursos de alemán).
  • Visa de trabajo (por contrato, investigación, Blaue Karte, Au-Pair).
  • Reunificación familiar.
  • Visas diplomáticas.
  • Visas por casos humanitarios (enfermedad, ayuda de un familiar por nacimiento de bebé).

-      Participación en el comité de bienvenida y de instalación en el hotel donde se alojaban las personalidades alemanas que visitaban Colombia y en algunas ocasiones, participación de la actividad cultural preparada para ellas.

-      Comunicación directa con instituciones alemanas relacionadas con el tema de los diferentes visados.

-      Redacción y traducción de textos en ambos idiomas (alemán y español).

Estos logros laborales me llevaron a desarrollar habilidades y cualidades como las comunicativas, pudiendo interactuar así en diferentes situaciones académicas, culturales, económicas y sociales, que fueron de gran importancia para mi crecimiento. La estabilidad laboral me permitió desarrollar mis aspiraciones de carrera, poner en práctica mis capacidades y conocer mi propia potencialidad, lo que me llevó a aprender otros temas.

¿Cuáles son las anécdotas que más recuerda como funcionaria de la representación diplomática?

Estando en el colegio, se anunció la visita del entonces presidente alemán Gustav Heinemann, quien sólo estaría en Bogotá. Los colegios alemanes en Colombia quisieron estar presentes y enviaron a dos alumnos por colegio para participar en un encuentro con el Presidente; en ese entonces, participó una hermana mía, Marta.

Jamás pensé que un día estaría tan cerca de él, cuando volvió nuevamente a Colombia y yo ya trabajaba en la embajada. Por políticas organizativas no fue posible que mi hermana, que lo conoció de adolescente, pudiera saludarlo personalmente una vez más.

Para él, la educación de un país era muy importante para su desarrollo; en una de sus conferencias manifestó su pesar por haber tenido que esperar tanto tiempo para volver a Colombia, país al que veía con gran potencial para un estrecho acercamiento con Alemania. De hecho, en estos momentos hay una muy buena relación en diferentes campos entre Alemania y Colombia, y ha aumentado considerablemente la aceptación de mano de obra colombiana en ese país.

A la embajada llegaban con frecuencia estudiantes alemanes a realizar sus prácticas. Una vez llegó un joven que estudiaba Derecho y mi sorpresa fue grande cuando me enteré que se trataba de un nieto del exrector del Colegio Alemán, Joseph Beck, y de nuestra profesora de alemán e inglés, Irmgard Beck. Terminamos viajando después juntos a Barranquilla para que conociera la ciudad en donde había nacido su madre, Regina Beck-Wagener, y en donde por muchos años trabajaron sus abuelos, el lugar de residencia de ese entonces de los Beck y el colegio donde ambos laboraron.

Siempre fue de gran satisfacción para mí atender en mi sección las solicitudes de visas por diferentes motivos: académicos, diplomáticos, profesionales, de investigación y los relacionados con los miembros de alguna institución militar e integrantes de grupos folclóricos, entre otros. Con algunos, no aguanté la tentación de pedirles una fotografía conmigo y ellos amablemente accedían e incluso a veces se devolvían para complacerme.

Recuerdo con bastante admiración el caso de una joven afrodescendiente muy sencilla que se acercó a mi sección para solicitar una visa para especializarse en canto lírico en Alemania. Cuando revisaba su documentación me di cuenta que se trataba de una candidata muy buena; tomé su documentación y la felicité de corazón deseándole muchos éxitos y pronosticándole una gran carrera artística.

Con el tiempo ella pudo lograr desarrollar su talento gracias a un patrocinio conseguido en Alemania; se trata de nuestra soprano colombiana Betty Garcés Bedoya, quien ahora recorre el mundo ofreciendo conciertos. Ella posiblemente no me recuerde, pero estoy segura que no olvidará que obtuvo su visa en la oficina que yo atendía.

Muchas veces se acercaron jóvenes a presentar sus solicitudes y mi gran sorpresa era cuando descubría que se trataba de un estudiante del Colegio Alemán de Barranquilla y cuando me daba cuenta que se trataba del hijo de algún exalumno, algunas veces, hijos de compañeros/as de curso. Para mí era una gran alegría atenderlos y guiarlos.

Durante mi tiempo en la embajada, pasaron grandes personalidades, de ambos países; la visita de Angela Merkel fue muy importante para Colombia y de verdad de gran impacto para mí tenerla tan cerca. Lastimosamente, la agenda que traía sólo permitió un acercamiento protocolario; tuvimos también las visitas del Ministro Federal de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, y el Ministro Alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.

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